
Naomi miraba atentamente al reflejo en el espejo. De todas las cosas raras que podía vivir en un día, estaba por debajo de los perros demoníacos. En el reflejo, no se encontraba ninguna de sus facciones, mucho menos algo que le recordará a su propia apariencia física, en cambio, se encontraba una chica cubierta de telas oscuras y manchas oscuras.
Su único ojo visible por el fleco castillo de su cabello aprecia seguir con la mirada a Naomi. Aquella figura tocó el espejo en un intento de averiguar qué estaba pasando. El mismo pensamiento se encontraba en ambas.
¿Quién demonios era esa chica?
Naomi invoco su martillo, sorprendido a la chica contraria la cual levantó su brazo derecho metálico en forma de defensa. Naomi intentó calmarla con un simple movimiento en sus manos, para tocar suavemente la superficie “reflejante” con su martillo.
Estaba intrigada, ¿Acaso sería obra de Huitz?
Sin embargo, antes de que pudiera hacer más preguntas, un gruñido sofocante se hizo presente detrás de ella. Naomi giró rápidamente percatándose de los Xol, los sirvientes de Huitz, por lo que su investigación tuvo que detenerse momentáneamente.
Al otro lado del espejo, la forajida miraba curiosa como lo que parecía ser una estudiante peleaba con un par de seres completamente iluminados. La chica se quitó su sombrero de copa para acariciar su pegajosa melena, bromeó consigo misma de que tal vez la sangre no era un buen acondicionador.
Sin embargo, por algún tipo de maldad que solo algo como EF podía ser capaz de hacer, una de las criaturas grotescas del páramo carmesí que era su hogar se hizo presente con un fuerte grito de dolor.
la forajida se colocó de nuevo su sombrero de copa, sintiendo como su bufanda comenzaba a enredarse encima de ella. Desenfundo su espada rápidamente, girándose para observar a uno de los muchos “cadáveres por fuera” flotando con rapidez hacia su ubicación.
Su cuerpo piramidal invertido giraba velozmente gracias a la velocidad que alcanzaba, ocasionando que los órganos expuestos en su base se retorcieran con rapidez y violencia cada segundo que se acercaba.
Naomi golpeaba brutalmente a los Xol con su martillo pero sus ataques no parecían ser lo suficientemente efectivos, ocasionando que fuera acorralada en el espejo.
La forajida detuvo al “cadáver” con un simple bloqueo de su espada a la embestida qué su colosal cuerpo intentó hacer pero su fuerza parecía no detenerse, ocasionando que chocará por el impacto en el espejo.
Sin que ambas lo supieran, de un momento a otro el espejo comenzó a fragmentarse en ambas partes lentamente. Naomi giró rápidamente hacia la forajida, observando su mirada nerviosa. Dándose cuenta al mismo tiempo que el espejo estaba a punto de quebrarse, hasta que-.
Una explosión ocurrió en ambas partes del espejo. La forajida fue la primera en reaccionar, abriendo sus ojos lentamente para percatarse qué no estaba en su páramo apocalíptico. Naomi le siguió, levantándose del suelo con torpeza mientras su martillo se materializaba en sus manos, observando nada menos que un lugar completamente en blanco, y a su lado a aquella chica del espejo. Ambas se miraron curiosas, pero antes de que pudieran intercambiar palabras, uno de los gritos más terroríficos y nauseabundos resonó en sus odios. El blanco de la habitación comenzó a desaparecer, mostrando en su lugar un oscuro vacío, sin embargo, el origen de aquella falsa luz no era nada menos que aquel monstruo pirámide, el cual permanecía ahora fusionado grotescamente con los cuerpos de los Xol entre las tripas y cartílagos de aquella criatura.
Naomi contuvo sus ganas de vomitar al percatarse del olor de tripas en mal estado, sintiendo simplemente un par de palmadas en su espalda por parte de la forajida.
Ambas chicas, se miraron nerviosas. Observaron el arma de cada quien, plasmando ahora una sonrisa de confianza en el rostro del par.
Aquella forajida se lanzó primero al ataque, preparó su mítico revolver rosado y comenzó a disparar a los órganos expuestos de aquella criatura, usualmente comienzan a sangrar pero aprecian expulsar nada menos que un líquido brilloso que se asemejaba a luz pura.
Naomi le siguió por detrás, utilizando su martillo para impulsarse en el aire y comenzar a girar a gran velocidad. El sonido de la carne siendo aplastada por su martillo fue algo inesperadamente satisfactorio, aunque el grito consiguiente de la criatura no lo fue tanto. La forajida siguió su ofensiva y comenzó a infringir una gran cantidad de cortes en el cuerpo rocoso de la pirámide. Su objetivo, nada menos que distraerlo para que Naomi pudiera aplastar su punto débil.
Disparaba al ojo expuesto que aquella pirámide tenía, antes de ser golpeada con fuerza por una tripa, ocasionando que ésta fuera expulsada del combate.
Naomi miro esto e intento bajar para ayudarla pero esta misma tripa la atrapó con fuerza. Naomi intentó liberarse pero no podía, era demasiada presión para ella, en un movimiento inesperado, la pirámide comenzó a abrir la boca de una de sus caras, para lanzar a Naomi dentro.
La forastera miró esto y rápidamente preparó su revólver. Comenzó a correr a gran velocidad hacia la boca qué poco a poco se cerraba, disparando al ojos nuevamente, ocasionando que este fuera abierto nuevamente, permitiéndole entrar a su interior. Sin embargo, la pirámide cerró rápidamente su boca, atrapando a ambas chicas dentro.
El único sonido que estaba ahora presente era el de sus dañados órganos intentando no ahogarse en su propia sangre, pero posiblemente podría sobrevivir con ese nuevo poder que los Xol le habían conferido.
Pero antes de que pudiera intentar buscar una forma de salir de ahí, una mano metálica salió de su punta invertida, ocasionando que la sangre iluminada de su interior saliera a borbotones. La pirámide simplemente cayó al suelo junto a sus órganos, los cuales poco a poco comenzaron a estallar.
Del cadáver de la pirámide, emergieron Naomi y la forastera, las cuales estaban completamente cubiertas de una mezcla de sangre y luz. Naomi intentó aguantar el vómito ante el desagrado del olor pero la forastera simplemente reía antes de limpiarse sus ojos con su bufanda.
Ambas miraron como en cada extremo del vacío un espejo con el respectivo reflejo de sus mundo se hacía presente. Naomi miró a la forastera de frente, mientras solo sonreía, mostrando lo filoso de sus dientes. Ambas chocaron los puños antes de entrar a los espejos, no sin antes mirar detrás de cada una a la otra.
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