Otras partes de mi mente

jueves, 27 de febrero de 2025

Naomi y la Forastera (OneShot)

P. Picasso (1934), Two Figures [Oleo sobre Lienzo].

(Una pequeña colaboración con mi amigo Tacocoz, entre nuestros OC)


Naomi miraba atentamente al reflejo en el espejo. De todas las cosas raras que podía vivir en un día, estaba por debajo de los perros demoníacos. En el reflejo, no se encontraba ninguna de sus facciones, mucho menos algo que le recordará a su propia apariencia física, en cambio, se encontraba una chica cubierta de telas oscuras y manchas oscuras.

Su único ojo visible por el fleco castillo de su cabello aprecia seguir con la mirada a Naomi. Aquella figura tocó el espejo en un intento de averiguar qué estaba pasando. El mismo pensamiento se encontraba en ambas.

¿Quién demonios era esa chica?

Naomi invoco su martillo, sorprendido a la chica contraria la cual levantó su brazo derecho metálico en forma de defensa. Naomi intentó calmarla con un simple movimiento en sus manos, para tocar suavemente la superficie “reflejante” con su martillo. 

Estaba intrigada, ¿Acaso sería obra de Huitz?

Sin embargo, antes de que pudiera hacer más preguntas, un gruñido sofocante se hizo presente detrás de ella. Naomi giró rápidamente percatándose de los Xol, los sirvientes de Huitz, por lo que su investigación tuvo que detenerse momentáneamente.


Al otro lado del espejo, la forajida miraba curiosa como lo que parecía ser una estudiante peleaba con un par de seres completamente iluminados. La chica se quitó su sombrero de copa para acariciar su pegajosa melena, bromeó consigo misma de que tal vez la sangre no era un buen acondicionador. 

Sin embargo, por algún tipo de maldad que solo algo como EF podía ser capaz de hacer, una de las criaturas grotescas del páramo carmesí que era su hogar se hizo presente con un fuerte grito de dolor.

la forajida se colocó de nuevo su sombrero de copa, sintiendo como su bufanda comenzaba a enredarse encima de ella. Desenfundo su espada rápidamente, girándose para observar a uno de los muchos “cadáveres por fuera” flotando con rapidez hacia su ubicación. 

Su cuerpo piramidal invertido giraba velozmente gracias a la velocidad que alcanzaba, ocasionando que los órganos expuestos en su base se retorcieran con rapidez y violencia cada segundo que se acercaba.


Naomi golpeaba brutalmente a los Xol con su martillo pero sus ataques no parecían ser lo suficientemente efectivos, ocasionando que fuera acorralada en el espejo.

La forajida detuvo al “cadáver” con un simple bloqueo de su espada a la embestida qué su colosal cuerpo intentó hacer pero su fuerza parecía no detenerse, ocasionando que chocará por el impacto en el espejo.

Sin que ambas lo supieran, de un momento a otro el espejo comenzó a fragmentarse en ambas partes lentamente. Naomi giró rápidamente hacia la forajida, observando su mirada nerviosa. Dándose cuenta al mismo tiempo que el espejo estaba a punto de quebrarse, hasta que-.


Una explosión ocurrió en ambas partes del espejo. La forajida fue la primera en reaccionar, abriendo sus ojos lentamente para percatarse qué no estaba en su páramo apocalíptico. Naomi le siguió, levantándose del suelo con torpeza mientras su martillo se materializaba en sus manos, observando nada menos que un lugar completamente en blanco, y a su lado a aquella chica del espejo. Ambas se miraron curiosas, pero antes de que pudieran intercambiar palabras, uno de los gritos más terroríficos y nauseabundos resonó en sus odios. El blanco de la habitación comenzó a desaparecer, mostrando en su lugar un oscuro vacío, sin embargo, el origen de aquella falsa luz no era nada menos que aquel monstruo pirámide, el cual permanecía ahora fusionado grotescamente con los cuerpos de los Xol entre las tripas y cartílagos de aquella criatura.

Naomi contuvo sus ganas de vomitar al percatarse del olor de tripas en mal estado, sintiendo simplemente un par de palmadas en su espalda por parte de la forajida.

Ambas chicas, se miraron nerviosas. Observaron el arma de cada quien, plasmando ahora una sonrisa de confianza en el rostro del par.

Aquella forajida se lanzó primero al ataque, preparó su mítico revolver rosado y comenzó a disparar a los órganos expuestos de aquella criatura, usualmente comienzan a sangrar pero aprecian expulsar nada menos que un líquido brilloso que se asemejaba a luz pura.

Naomi le siguió por detrás, utilizando su martillo para impulsarse en el aire y comenzar a girar a gran velocidad. El sonido de la carne siendo aplastada por su martillo fue algo inesperadamente satisfactorio, aunque el grito consiguiente de la criatura no lo fue tanto. La forajida siguió su ofensiva y comenzó a infringir una gran cantidad de cortes en el cuerpo rocoso de la pirámide. Su objetivo, nada menos que distraerlo para que Naomi pudiera aplastar su punto débil.

Disparaba al ojo expuesto que aquella pirámide tenía, antes de ser golpeada con fuerza por una tripa, ocasionando que ésta fuera expulsada del combate.

Naomi miro esto e intento bajar para ayudarla pero esta misma tripa la atrapó con fuerza. Naomi intentó liberarse pero no podía, era demasiada presión para ella, en un movimiento inesperado, la pirámide comenzó a abrir la boca de una de sus caras, para lanzar a Naomi dentro.

La forastera miró esto y rápidamente preparó su revólver. Comenzó a correr a gran velocidad hacia la boca qué poco a poco se cerraba, disparando al ojos nuevamente, ocasionando que este fuera abierto nuevamente, permitiéndole entrar a su interior. Sin embargo, la pirámide cerró rápidamente su boca, atrapando a ambas chicas dentro.


El único sonido que estaba ahora presente era el de sus dañados órganos intentando no ahogarse en su propia sangre, pero posiblemente podría sobrevivir con ese nuevo poder que los Xol le habían conferido. 

Pero antes de que pudiera intentar buscar una forma de salir de ahí, una mano metálica salió de su punta invertida, ocasionando que la sangre iluminada de su interior saliera a borbotones. La pirámide simplemente cayó al suelo junto a sus órganos, los cuales poco a poco comenzaron a estallar.

Del cadáver de la pirámide, emergieron Naomi y la forastera, las cuales estaban completamente cubiertas de una mezcla de sangre y luz. Naomi intentó aguantar el vómito ante el desagrado del olor pero la forastera simplemente reía antes de limpiarse sus ojos con su bufanda.


Ambas miraron como en cada extremo del vacío un espejo con el respectivo reflejo de sus mundo se hacía presente. Naomi miró a la forastera de frente, mientras solo sonreía, mostrando lo filoso de sus dientes. Ambas chocaron los puños antes de entrar a los espejos, no sin antes mirar detrás de cada una a la otra.

miércoles, 19 de febrero de 2025

Árbol de Granadas


En la cima de una montaña en un lugar lejano yacía un pequeño árbol de granadas. Sus ramas se encontraban secas, sus hojas a punto de caer en su totalidad y su tronco parecía estar a punto de ceder ante el dolor de mantenerse a sí mismo en pie.

El pequeño árbol únicamente podía observar cómo los demás árboles de la montaña eran protegidos por unos curiosos seres alargados. Estos parecían regar y abonar a los diversos árboles por días, incluso logrando que muchos de estos llegaran a tener una altura similar a la de aquellas figuras.

El pequeño árbol soñaba día y noche porque uno de ellos se fijará en él. Asi, tal vez podría alcanzar a ser de su mismo tamaño, ¡o incluso podría llegar hasta el mismísimo sol!

Decidido, aquel árbol comenzó a llamar la atención de los muchos seres que día a día visitaban la montaña. Intentaba, arreglar sus ramas para hacerlas parecer menos secas, o incluso intentaba ajustar su propio tronco devuelta a su ángulo normal.

Los seres alargados parecían ignorarlo la mayor parte del tiempo, pero uno poco a poco se interesaba en el pequeño árbol moribundo. Dia tras día, el árbol observaba como este ser alargado parecía notar mas y mas sus esfuerzos por resaltar. Jamás podría olvidar el rostro de este ser, una sonrisa calidad como el propio sol que le daba vida y uno ojos que resaltaban una preocupación que ningún otro ser había prestado en él.

 

Un día, tras que el pequeño árbol intentaba volver a ponerse firme con su tronco, aquella figura se hizo presente. Su mano cálida atravesaba todas sus hojas con delicadeza, casi con preocupación de que un movimiento erróneo y una de sus ramas cayera rota en el suelo.

-Estarás mejor conmigo.- Dijo aquel ser antes de comenzar a regar al pequeño árbol,

El agua fría chocaba con todo su cuerpo, las gotas caían entre las hojas y las ramas, filtrándose entre la corteza de esta. El agua era algo que ansiaba con ganas, ya que era algo que no recibía con frecuencia, únicamente en días de lluvia. Pero para el árbol era más que simple agua, era la acción de que alguien como aquel ser se preocupara por su cuidado lo que lo hacía verdaderamente feliz.

Dia tras día, aquel ser visitaba al pequeño árbol con algo nuevo para cuidarlo. Algunas veces era el mejor abono que había sentido, otras veces era el agua más fría que sus ramas pudieran desear. Incluso había días donde simplemente se sentaba a la sombra de este a leerle o contarle sobre su día.

El pequeño árbol poco a poco comenzaba a transformarse en un firme y saludable árbol, cada vez más firme de su tronco. Pero lo mas emocionante para aquel árbol era que finalmente comenzaba a dar frutos. Las granadas más deliciosas y jugosas que cualquiera pudiera desear. Diseñadas específicamente para aquel ser, como una muestra de su afecto.

El ser parecía disfrutar aquella fruta tan exótica. Era deliciosa para su paladar, por lo que cada día, aceptaba con agrado las cinco granadas que con gusto el árbol estaba dispuesto a darle con todo el amor de su corazón.

Pero, fue justo ahí donde el árbol se dio cuenta de una terrible verdad. Conforme pasaban los días, aquel ser parecía querer más y más frutas. Al principio el árbol estaba encantado de darle lo que pidiera, al final del día el ser lo había cuidado, para el árbol era un intercambio justo.

El árbol notaba como de un momento a otro, el ser parecía únicamente visitarlo para obtener sus frutos. Ya no lo regaba, ya no parecía colocarle más abono, simplemente iba por su dotación de granadas.

El árbol estaba preocupado por su actitud, por lo que durante una de sus muchas visitas intento preguntarle que sucedía y porque la necesidad de tener en tantas cantidades la fruta que con todo el amor le producía. El ser se negaba a responder, pero el árbol insistió e insistió, hasta que en un ataque de nervios. Aquella figura cálida y amoroso mostro su verdadero ser.

Con una de las cuchillas que usaba para cortar la maleza que rodeaba al árbol, comenzó a herir el tronco del árbol. El árbol intento hacerlo entrar en razón para que se detuviera, ya que le estaba causando un gran dolor, pero simplemente no lo hizo. Antes de que esta volviera a partir con la dotación de grandas que le había entregado. El árbol observo la cicatriz que le había dejado.

Una simple letra fue suficiente para dejarle en claro al árbol que sucedía. “I”

Ahí todo quedo claro. Ese ser no amaba realmente al árbol, sino únicamente amaba lo que el árbol hacía por él. La fruta más exótica y deliciosa. La granada. Pero, curiosamente al mismo tiempo, el árbol comprendió que en verdad tampoco amaba a aquel ser. Sino que amaba como este le había estado cuidando, procurando y haciéndolo crecer.

El árbol estuvo meditando por días y noches que debía hacer. ¿Debía seguir dándole la granada a pesar de no sentir realmente nada por el?, ¿o debía marchase a pesar de todo lo que el ser había hecho por él?

Simplemente, un día aquel ser volvió a aquella montaña esperando recibir su dotación de granadas, pero únicamente se encontró con una pequeña bolsa llena de semillas de granada, donde se suponía que debía residir el árbol.

Era su forma de despedirse, de agradecerle incluso lo que hizo por él, aunque sus intenciones no fueran las mejores, para aquel pequeño árbol moribundo, fue un punto que le hizo ver lo más hermoso y lo más horrible de algo como el amor.

Pero, no por eso estaba agradecido de haber recibido esas gotas de agua fría aquella tarde calurosa cuando se conocieron.

lunes, 10 de febrero de 2025

Un Enfrentamiento entre Astros


Todo lo que podía observar Citlali eran muchas estrellas brillando con intensidad hacia ella. Quiso mover su brazo en un intento de atrapar una, pero parecía que su cuerpo se encontraba atrapado por una fuerza inhumana. Miró a su alrededor para notar como miles de Estrellas brillaban y se desvanecen para inmediatamente volver a encenderse, estaba muy confundida. Su mirada le pesaba más y más hasta que escucho muchas voces gritando un nombre raro. Polvo de Estrellas…¿Polvo de Estrellas?

Polvo de Estrellas reaccionó golpeando su estómago, permitiendo que su pierna fuera liberada del conteo, alejándose rápidamente de su contrincante. El público gritó de emoción ante la liberación de la joven promesa de una llave tan complicada como la que su contrincante había estado forzando en ella.

-¡Parecía que la victoria era para Vacío Negro, pero en un giro sorpresivo de eventos Polvo de Estrellas logro liberarse!

La chica respiró profundamente antes de mirar a su alrededor, recordando donde estaba y que pasaba. Pasó sus manos por su rostro rápidamente, sintiendo la lycra de su máscara pegada por el sudor de su rostro. Intentó limpiarse la nariz, pero un dolor intenso le impidió volver a tocarla, alejó poco a poco su mano para notarla llena de sangre de su nariz, su mano comenzó a temblar mientras intentaba centrar su vista en su oponente.

-Se supone que deberías estar inconsciente.

Polvo de Estrellas miro a su oponente correr hacia ella a gran velocidad, dándole unos pocos segundos para su siguiente movimiento. Con pocos instantes de reacción, se hizo a un lado y la tomó de su brazo izquierdo para lanzarla a una de las esquinas del cuadrilátero gracias a la inercia de la velocidad, dándole un espacio para respirar a Polvo de Estrellas.

Polvo de Estrellas observo a Vacío Negro levantarse del cuadrilátero, mirando detenidamente a la chica. La oscuridad de su máscara era abrumadora, la falta de facciones humanas junto a sus movimientos casi expertos la hacían ponerse más precavida, no volverá a tocar la lona del cuadrilátero. A menos que sea con ella debajo.

Polvo de Estrellas suspiró mientras cerraba sus ojos, antes de levantar sus defensas con sus brazos. Su mirada era determinante, su pose era impenetrable. ¡Era el momento de demostrarle a la oscuridad que, en la noche más oscura, siempre existirá una estrella dando luz a su alrededor!

El público explotó en gritos de emoción. Estaba completamente loco por el regreso de la peleadora favorita de la gente. Los aplausos y el oír su nombre siendo coreado le daban la confianza necesaria para que se luciera, no debía defraudarlos Polvo de Estrellas. Simplemente sonrió levemente con confianza a su rival.

Vacío Negro respiro profundamente antes de ponerse en defensiva nuevamente. Ambas se miraron fijamente, esperando cada una el momento exacto para atacar. Polvo de Estrellas tomó el liderazgo por lo que corrió hacia ella para colocarle un golpe certero en su rostro, quebrando su equilibrio por un momento, dándole la oportunidad de lanzarle una patada voladora con sus dos piernas, chocando con las cuerdas, evitando a su vez que cayera del cuadrilátero.

La gente gritaba ante el espectáculo estelar de la noche. Polvo de Estrellas corrió hacia las cuerdas contrarias de donde Vacío Negro se encontraba para alentar al público. La emoción del espectáculo lleno a la arena, los gritos, las matracas y las trompetas juntaban un sonido tan fuerte pero tan apasionado que los propios huesos de la peleadora retumbaban con fuerza.

Vacío Negro se soltó las cuerdas rápidamente para caminar al centro del cuadrilátero, seguida por Polvo de Estrellas quien bajo de las cuerdas con un salto y se colocó enfrente de su rival con una sonrisa confiada. Vacío Negro le coloco un fuerte pierrotazo en su pecho, haciendo que el público guardara silencio ante el inicio de una tradición en los enfrentamientos. Polvo de Estrellas se desequilibró un poco antes de regresar con más fuerza el pierrotazo en Vacío Negro.

El público prestaba con concentración a los fuertes azotes que las peleadoras se propiciaban uno tras otro. Vacío Negro golpeaba con inercia a Polvo de Estrellas para que el fuerte sonido se oyera en toda la arena, mientras Polvo de Estrellas contraatacaba con velocidad en un intento de cansarla lo antes posible, sin embargo, una debía ceder. Vacío Negro con un pierrotazo logro debilitar a Polvo de Estrellas quien cayó en su rodilla mientras sostenía su pecho con dolor.

Vacío Negro aprovecho esta oportunidad para levantarla con fuerza de su cabello. Uso su cuerpo como una resortera, lanzándola hacia las cuerdas donde reboto de nuevo a ella, Vacío Negro preparada para su próximo movimiento, levanto su brazo izquierdo para hacerla caer al suelo en el momento que su cuerpo se estrelló con ella.

Polvo de Estrellas volvió a mirar a las estrellas brillando con intensidad. Su respiración era rápida e inestable, su mirada volvía a ser difícil de mantener, incluso su cuerpo tardaba en reaccionar.

-Se acabó.

Vacío Negro simplemente piso a Polvo de Estrellas mientras el público junto al referí comenzaba a contar.

-¡…1!

Polvo de Estrellas intentó moverse, pero nada reaccionaba. No podía acabar así. ¡No podía! ¡Tanto entrenamiento, tanto sacrificio!

-¡…2!

Polvo de Estrellas solo cerró sus ojos ya dándose por vencida, cuando una voz grave pero tierna le llamó.

-¡Citlali!

En ese momento, la figura de un señor en bastón mirándola fijamente se hizo presente.

-Papa…

Citlali aprovecho el descuido de su rival para tomar su pierna en un movimiento rápido, giro su cuerpo rápidamente, atrapándola en “la casita” con una velocidad que tomó desprevenida a Vacío Negro. El referí se sorprendió, pero con velocidad volvió a empezar el conteo junto al público.

-¡…1!

Vacío Negro intento con todas sus fuerzas para liberarse, pero la rodilla en su pecho le impedía moverse.

-¡…2!

Citlali miró a su alrededor, notando a su padre gritando su nombre emocionado. Su sonrisa cubierta por su bigote era lo que más recordaba de él.

-¡…3!