Otras partes de mi mente

sábado, 15 de marzo de 2025

Naomi intenta comer esquites con sus amigas (Oneshot)

(Dibujo realizado por mi gran amigx Sweet Cloudz, síganlo en Instagram. Publica increíbles dibujos hechos a mano)

8 P.M. Las clases habían acabado y Naomi esperaba ansiosa el poder disfrutar lo que ella consideraba era una muestra de su esfuerzo de la semana. 

“No es por ser mala onda, pero, ¿no poder comer otra cosa?” Amelia comentó mientras observaba la extensa fila enfrente de ellas. La fila se hacía infinita frente a ella, simplemente la señalética de la luz improvisada que era el foco viejo del carrito de comida, le daba una vaga idea de la distancia que faltaba.

“Siempre dices la misma cosa, ¿alguna sugerencia?” Maya respondió de manera gruñona mientras prestaba atención a las pálidas facciones del rostro de Amelia.

“Además, no es como que haya muchas opciones cerca. Ya estamos aquí, ¿no puedes esperar solo un poco?” Naomi entró a la conversación, girando levemente su cuerpo hacia el par. “¿O es que los esquites es una comida poco sofisticada para tu paladar?” Dijo con una sonrisa burlona de por medio.

“Ya callate, no es eso. Y ustedes par de taradas saben perfectamente que he comido cosas peores que ustedes no podrían soportar.”

“¿En serio?, dinos un ejemplo.” Naomi soltó una carcajada, notando como el rostro de Amelia comenzaba a volverse rojo de la pena y enojo. Maya siguió molestando, logrando que ambas entrarán en un breve enfrentamiento.

Naomi giró su cuerpo nuevamente hacia la fila, observando cómo la diminuta figura semejante a un humano que portaba el mismo uniforme que ella parecía salir despachado del carrito con un contenedor completamente blanco en sus manos, antes de desaparecer en la oscuridad de la noche.

“...Eso ni siquiera es comida, ¿por que diablos lo comiste?”

“¡Era un maldito reto!, no todo tiene que tener una explicación lógica” Amelia gruñó de frustración, sacando de su bolsa un pequeño celular de teclas del cual parecía tener atado a una de sus esquinas un pequeño ser sonriente.

“Veo que te siguen gustando esas cosas. ¿Es de un nuevo bonche?”

“¡Si!, es muy lindo. Me salieron de un paquete de donas que compré en la semana. ¿No es lindo?”

“¿Quieres mi respuesta sincera?”

“Chicas, ya estamos avanzando. Levanten sus mochilas.” Naomi dio un par de pasos mientras cargaba con flojera su pesada mochila del suelo. Al dejarla caer, observó a las piedras del pavimento de la carretera salir volando por el peso.

Naomi regresó su mirada al extremo de la fila. El pequeño foco que iluminaba a su alrededor no era la única luz que estaba presente en el oscuro panorama. Las luces de la entrada de su preparatoria seguían encendidas, la vieja plaza que se encontraba enfrente tenía su cálida luz anaranjada aún encendida. Naomi comenzó a mirar más a su alrededor, percatándose de los pequeños detalles que en su camino de ida omitía. La carretera peligrosamente cercana a la banqueta, el canal completamente vacío en medio de este, incluso los mismos grupos de estudiantes que se juntaban antes y después de las clases. Naomi no lo admitiría, pero disfrutaba darse cuenta de esto, de lo que omitía cuando su rutina la tenía al límite. Cuando caminaba hacia la escuela, cuando hacía tarea, incluso cuando tenía que pelear contra seres mitológicos. El hecho de darse cuenta donde estaba parada le daba una cierta tranquilidad.

“¿Naomi?, ¿escuchaste lo que acaba de decir Maya?” Naomi regresó a sus cinco sentidos, ocultando brevemente su sonrisa inconsciente.

“¿Ahora con qué tontería nos deleitó Maya?” A Naomi le parecía gracioso como ambas solían molestarse constantemente, Maya claramente no disfrutaba cuando las burlas dejaban de ser para Amelia o la propia Naomi.

“¡Callate!, no escuchó, no debes repetirlo.” Maya intentaba cubrir su coartada, con bastante dificultad. Amelia quería aguantarse la risa para poder soltar el secreto de la chica, pero le era imposible. 

Naomi intentaba aguantar la risa hasta que un ligero sonido de cascabeles resonó dentro de ella. Era una alerta. El broche de su cabello comenzó a brillar intermitentemente, sin saberlo conscientemente, había llegado la hora. En sus manos se materializó un enorme martillo. Los lazos que enrollan su mango brillaban con la intensidad que solo el oro podía igualar.

Detrás de ella, en la mano libre de Amelia aparecía su espada ropera en un plateado brillante y pulido. Mientras que en Maya se hacía presente su gastado y cortante lanza de gran tamaño, que podía intimidar a cualquier bestia.

“Demonios, ¿Coyo no te advirtió de algún Xol o si?” 

Naomi intentó recordar algo de su conversación con la diosa, pero sus recuerdos se vieron interrumpidos al observar cómo el astro lunar encima de ellas comenzaba a cambiar de manera violenta. Todos los estudiantes, al igual que el dueño del carrito corrieron a ponerse a salvo, dejando únicamente al trío en aquella calle vacía.

El cielo oscuro cambiaba violentamente, pasaba repentinamente de la oscuridad reconfortante y misteriosa, a un brillo penetrante y siempre vigilante. No era un día soleado de repente, simplemente había luz, una luz que parecía tomar poder alrededor del trío.

“¡¿Por qué hoy!? Ahhh” Naomi grito desesperada, sosteniendo con firmeza su martillo en su hombro derecho.

Maya en un movimiento veloz y elegante, atrapó las tres mochilas que se encontraban tiradas en el piso y las lanzó con firmeza a un lado de la baqueta, lo suficientemente lejos como para que sufrieran un daño. Amelia y Naomi solo miraron con incredulidad a la chica, la cual solo suspiro de vergüenza.

“A diferencia de ustedes, yo no puedo darme el lujo de que se vuelva a romper otra mochila.”

Un fuerte grito sorprendió a las chicas, frente a ellas, una enorme bola de fuego similar al sol tomó por completo su visión. El fuego moviéndose tan cerca de ella la aterraba, pero era lo suficientemente mágico e irreal como para evitar quitarle los ojos de encima.

La bola de fuego comenzó a partirse a la mitad, dejando al descubierto una enorme criatura cuadrúpeda. No era un animal o similar, su cuerpo estaba compuesto de luz blanca intensa líquida. Al tocar el suelo una de sus piernas, esta parecía estar al borde de derretirse. No tenía rostro sino simplemente un cúmulo de raíces que brotaban de lo que ellas suponían era la frente de su cuerpo.

Naomi estaba nerviosa, su respiración era irregular, su corazón parecía estar al borde de salir por impulso. Creía que conforme pasaba el tiempo estaría acostumbrada a esto. Jamás lo estaría.

Instintivamente, Maya y Amelia comenzaron a caminar alrededor de la bestia, dejando frente a este únicamente a Naomi.

La bestia no parecía entender que sucedía, simplemente se limitaba a observar su alrededor. Hasta que, en lo que creían era su cuello, una enorme boca se hizo presente, sus dientes babeaban la misma sustancia luminosa, pero había algo más, al abrirse gritos de dolor se hicieron presente. 

“A tu señal Naomi” Dijo suavemente Amelia. Naomi tomó su martillo con firmeza y comenzó a caminar hacia la bestia.

Dio pasos cortos pero seguros. El olor a la criatura sería algo que toda creación de Huitz tenía. Carne quemada.

La bestia rápidamente se percató de quien se encontraba ahí. Dio un fuerte estruendo, levantándose en dos patas antes de abrir abalanzarse hacia Naomi.

“¡Ya!” Naomi logró esquivar de último momento la mordedura que sus filosos dientes intentaron darle. Maya rápidamente tomó impulso con su lanza para poder colocarse encima de su cuerpo, montando a la criatura. Amelia por su parte corrió a ayudar a Naomi.

“¿Todo bien?” Naomi asintió, levantándose rápidamente. 

Maya clavó su lanza en la espalda de la bestia, ocasionando que soltara un fuerte grito de dolor ante la punzada. Intentó deshacerse ella corriendo y saltando, pero Maya logró aferrarse a su arma enterrada en la piel gelatinosa.

Naomi corrió hacia la criatura con su martillo en ambas manos, tomó la velocidad necesaria para aplicarle un fuerte golpe en una de sus patas traseras, ocasionando que esta se tambaleara momentáneamente mientras soltaba un fuerte grito de dolor.

Amelia comprendió rápidamente lo que aquella chica buscaba hacer, por lo que se acercó a su otra pata trasera, comenzando a atacar con estocadas y cortes las zonas que le ocasionan un daño significante. Maya, por su parte, seguía aferrándose con todas sus fuerzas a la espalda de la criatura. Sin embargo, su lanza no era lo suficientemente profunda como para soportar más tiempo, lo que la hizo caer rápidamente al concreto, junto a la bestia.

Naomi se apresuró a levantar a su amiga, prestando nuevamente atención a aquella bestia ahora inmovilizada.

“¿Qué demonios es eso? Huitz no suele ser tan específico con sus estúpidos monstruos.” Dijo Maya mientras se levantaba algo adolorida.

La bestia rugía de dolor, sus patas traseras habían sido completamente destruidas ante los ataques de las chicas, pero la batalla estaba lejos de terminar. Aquel ser comenzaba a derretirse rápidamente, ocasionando que la parte que le pertenecía a las piernas destrozadas fuera completamente evaporada. Sin embargo, el resto de su cuerpo comenzó a tomar la forma de muchos seres humanoides hechos de esa misma sustancia. Los Xol.

“Olvidenlo.”

Los Xol observaron a las chicas y corrieron a atacarlas mientras su boca partida se hacía presente. La falta de facciones de estos seres era algo que siempre le aterraba a Naomi.

Amelia fue la primera en defenderse. Mantuvo su mano izquierda detrás de ella mientras atacaba con cortadas y estocadas en puntos críticos de su cuerpo. Maya le siguió, logrando apilar a un grupo de Xol en su lanza con una fuerte carga. Naomi por su parte, se defiende con golpes lentos pero letales en los cráneos gelatinosos de aquellos seres.

“¡Estos Xol resisten más de lo usual!” Naomi gritó con cansancio. Maya con un rápido movimiento de su lanza se liberaba de los cuerpos inertes de aquellos seres, lanzándolos con fuerza al suelo. Únicamente para volverse a levantar con cientos de agujeros en su cuerpo derretido. Las chicas poco a poco recibían más golpes de los que propiciaban. Su uniforme azul fuerte poco a poco se comenzaba a cubrir de polvo y gotas de sangre que los afilados dedos de los Xol ocasionan.

Poco a poco, aquellas bestias comenzaban a acorralar al trío de chicas. Su cansancio y esfuerzos comenzaban a ser ineficientes, Huitz se estaba volviendo más poderoso, no sabían cómo, pero lo estaba siendo.

“No creo poder aguantar más.” Dijo Amelia intentando recuperar el aliento, únicamente para ser interrumpida por un Xol que intentó abalanzarse.

El trío de chicas chocaron de espaldas, observando cómo la horda de seres luminosos parecían estar a nada de arrebatarles la vida.  

“¡Naomi!” Un fuerte grito desesperado se escuchó por fuera de la horda, golpeando con fuerza entre la horda. Una figura alta y delgada, vistiendo un traje femenino formal, cabellera castaña lisa y rostro cubierto se hizo presente. Sus armas eran una espada macuahuitl y un escudo enorme. Aquella mujer rápidamente comenzó a despachar a cada uno de los Xol con firmeza y brutalidad. Las diversas navajas de piedra oscura que adornaban cada parte de su arma se enterraban en los cuerpos de los seres para ser despedazados.

“¡Extremidades!, ¡no solo golpeen!”

Amelia rápidamente comprendió a qué se refería, acertando un fuerte corte en el brazo de uno de los Xol, observando como este comenzaba a retorcerse de dolor. Maya lo remató con una estocada en su cabeza, separándose de su cuerpo. Haciendo que su cuerpo se evapore rápidamente.

“¡Vamos!” Naomi se levantó apresuradamente, para propiciar un golpe en el estómago a uno Xol haciéndolo caer, Naomi aprovechó su vulnerabilidad para aplastar su cabeza.

Poco a poco, los Xol comenzaban a desaparecer ante la intervención de aquella figura. Naomi cruzó miradas con el rostro cubierto de la mujer. Una máscara completamente oscura cubría toda la facción, pero un simple detalle la sorprendió sobre su posible identidad. En su cuello portaba un collar muy específico que había observado en una persona.

“¿M-Maestra Alba?” Susurro, en un simple movimiento la figura se acercó a ella, levantando su espada. Naomi estuvo a punto de creer que iría tras ella, pero se sorprendió en el momento en que la espada aterrizó en el cuello de un Xol que estaba a nada de atacarla.

“No te detengas.” Naomi se quitó rápidamente, para observar como su arma estaba profundamente encajada en su cuello del Xol. La mujer dio un último empujón fuerte, decapitándolo.

Poco a poco, aquellas figuras luminosas habían sido reducidas a mero polvo brilloso alrededor de todo el suelo pavimentado.

Naomi intentó recuperar el aliento, cerrando sus ojos un momento. Huitz se estaba haciendo más fuerte, no debían confiarse. Por poco acaban con ellas ahí mismo.

“Hey, ¿estás bien?” La mujer enmascarada le ofreció una mano a Naomi, está con una sonrisa la aceptó.

“Huitz está tras ustedes, les sugiero que no solo ataquen. Deben ser feroces si quieren sobrevivir a él.” Maya y Amelia se acercaron a Naomi, recargándose en su hombro.

“No estaré ahí para ayudarlas. Consideren esto una excepción.”

El cielo iluminado poco a poco comenzaba a cambiar a la oscuridad de la noche. Los ojos de Naomi pudieron descansar levemente al recordar la oscuridad fría y relajante regresando a su normalidad.

Aquella figura miró a su alrededor, antes de asentir su cabeza al trío. Caminando lentamente fuera de su alcance. De un momento a otro, el trío estaba de vuelta a la silenciosa, fría y familiar calle en la que se encontraban antes.

“¿Alguien sabe quien era ella?”

“Yo no, pero peleaba con brutalidad, tal vez deberías aprender algo Maya.” Dijo Amelia, golpeando levemente su hombro.

“¿De qué hablas? Tengo una maldita lanza, que más brutal hay que eso”

Naomi solo miraba el lugar en el que aquella mujer desapareció, la razón en sus palabras la aterraba y motivaba a la vez.


“Lamento haberte hecho salir de tu retiro. Las chicas estaban expuestas y con Huitz al acecho, mi poder se debilitaba cada vez más.”

Una voz proveniente de un lago se comunicaba con tranquilidad y paz con aquella mujer enmascarada.

“No hay problema. Pero, debes comenzar a presionarlas más para mejorar, Huitz es despiadado. No tendrá compasión por ellas.

“Lo comprendo. Al final del día, es mi hermano. No pueden correr el mismo riesgo que sufrieron ellas.”

La mujer enmascarada suspiro ante el recordatorio de una herida pasada.

“Lo lamento Alba.”

“No pasa nada…Al final del día, debemos hacer algo.”

La mujer enmascarada retira su cubierta, antes de tomar asiento al borde del lago. Observo el reflejo de la luna sobre este, aquel astro gigante brillando con cuidado sobre todos.

“Necesitan una maestra. No solo dentro de su educación.”

“Lo sé…”


Naomi comía su vaso con esquites con tranquilidad. Quería disfrutar cada grano de maíz cocido junto al polvo que no picaba. A diferencia de Amelia, quien ya había terminado su propio vaso.

“¿Cuál es la prisa Amelia?” Dijo Naomi bromeando.

“Tengo que llegar a casa cuanto antes. Mis papas van a regañarme si vuelvo a llegar después de las 10.”

“Son las 9.” 

“Exacto. Ya voy tarde, y el último camión está por pasar.” Amelia tomó su mochila y se la colocó en su espalda. “Las veré el lunes. Espero que ningún maldito monstruo arruine mi fin de semana.”

Naomi y Maya se despidieron de Amelia, quien se apresura a caminar hacia la parada más cercana.

“Creo que también me voy. Tengo que levantarme mañana lo más temprano posible. Debo ayudarle a mi papá en su trabajo.” Maya dio un último sorbo a su comida, antes de colocarse su mochila cubierta totalmente de polvo de los Xol. “Sin mencionar, que debo lavar esta cosa. ¿Y tú?”

Naomi suspiro levemente, miró hacia el cielo. Observando a la luna brillar intensamente. Su brillo le daba tranquilidad, la protegía.

“Si, ya vámonos. Estoy harta."

jueves, 27 de febrero de 2025

Naomi y la Forastera (OneShot)

P. Picasso (1934), Two Figures [Oleo sobre Lienzo].

(Una pequeña colaboración con mi amigo Tacocoz, entre nuestros OC)


Naomi miraba atentamente al reflejo en el espejo. De todas las cosas raras que podía vivir en un día, estaba por debajo de los perros demoníacos. En el reflejo, no se encontraba ninguna de sus facciones, mucho menos algo que le recordará a su propia apariencia física, en cambio, se encontraba una chica cubierta de telas oscuras y manchas oscuras.

Su único ojo visible por el fleco castillo de su cabello aprecia seguir con la mirada a Naomi. Aquella figura tocó el espejo en un intento de averiguar qué estaba pasando. El mismo pensamiento se encontraba en ambas.

¿Quién demonios era esa chica?

Naomi invoco su martillo, sorprendido a la chica contraria la cual levantó su brazo derecho metálico en forma de defensa. Naomi intentó calmarla con un simple movimiento en sus manos, para tocar suavemente la superficie “reflejante” con su martillo. 

Estaba intrigada, ¿Acaso sería obra de Huitz?

Sin embargo, antes de que pudiera hacer más preguntas, un gruñido sofocante se hizo presente detrás de ella. Naomi giró rápidamente percatándose de los Xol, los sirvientes de Huitz, por lo que su investigación tuvo que detenerse momentáneamente.


Al otro lado del espejo, la forajida miraba curiosa como lo que parecía ser una estudiante peleaba con un par de seres completamente iluminados. La chica se quitó su sombrero de copa para acariciar su pegajosa melena, bromeó consigo misma de que tal vez la sangre no era un buen acondicionador. 

Sin embargo, por algún tipo de maldad que solo algo como EF podía ser capaz de hacer, una de las criaturas grotescas del páramo carmesí que era su hogar se hizo presente con un fuerte grito de dolor.

la forajida se colocó de nuevo su sombrero de copa, sintiendo como su bufanda comenzaba a enredarse encima de ella. Desenfundo su espada rápidamente, girándose para observar a uno de los muchos “cadáveres por fuera” flotando con rapidez hacia su ubicación. 

Su cuerpo piramidal invertido giraba velozmente gracias a la velocidad que alcanzaba, ocasionando que los órganos expuestos en su base se retorcieran con rapidez y violencia cada segundo que se acercaba.


Naomi golpeaba brutalmente a los Xol con su martillo pero sus ataques no parecían ser lo suficientemente efectivos, ocasionando que fuera acorralada en el espejo.

La forajida detuvo al “cadáver” con un simple bloqueo de su espada a la embestida qué su colosal cuerpo intentó hacer pero su fuerza parecía no detenerse, ocasionando que chocará por el impacto en el espejo.

Sin que ambas lo supieran, de un momento a otro el espejo comenzó a fragmentarse en ambas partes lentamente. Naomi giró rápidamente hacia la forajida, observando su mirada nerviosa. Dándose cuenta al mismo tiempo que el espejo estaba a punto de quebrarse, hasta que-.


Una explosión ocurrió en ambas partes del espejo. La forajida fue la primera en reaccionar, abriendo sus ojos lentamente para percatarse qué no estaba en su páramo apocalíptico. Naomi le siguió, levantándose del suelo con torpeza mientras su martillo se materializaba en sus manos, observando nada menos que un lugar completamente en blanco, y a su lado a aquella chica del espejo. Ambas se miraron curiosas, pero antes de que pudieran intercambiar palabras, uno de los gritos más terroríficos y nauseabundos resonó en sus odios. El blanco de la habitación comenzó a desaparecer, mostrando en su lugar un oscuro vacío, sin embargo, el origen de aquella falsa luz no era nada menos que aquel monstruo pirámide, el cual permanecía ahora fusionado grotescamente con los cuerpos de los Xol entre las tripas y cartílagos de aquella criatura.

Naomi contuvo sus ganas de vomitar al percatarse del olor de tripas en mal estado, sintiendo simplemente un par de palmadas en su espalda por parte de la forajida.

Ambas chicas, se miraron nerviosas. Observaron el arma de cada quien, plasmando ahora una sonrisa de confianza en el rostro del par.

Aquella forajida se lanzó primero al ataque, preparó su mítico revolver rosado y comenzó a disparar a los órganos expuestos de aquella criatura, usualmente comienzan a sangrar pero aprecian expulsar nada menos que un líquido brilloso que se asemejaba a luz pura.

Naomi le siguió por detrás, utilizando su martillo para impulsarse en el aire y comenzar a girar a gran velocidad. El sonido de la carne siendo aplastada por su martillo fue algo inesperadamente satisfactorio, aunque el grito consiguiente de la criatura no lo fue tanto. La forajida siguió su ofensiva y comenzó a infringir una gran cantidad de cortes en el cuerpo rocoso de la pirámide. Su objetivo, nada menos que distraerlo para que Naomi pudiera aplastar su punto débil.

Disparaba al ojo expuesto que aquella pirámide tenía, antes de ser golpeada con fuerza por una tripa, ocasionando que ésta fuera expulsada del combate.

Naomi miro esto e intento bajar para ayudarla pero esta misma tripa la atrapó con fuerza. Naomi intentó liberarse pero no podía, era demasiada presión para ella, en un movimiento inesperado, la pirámide comenzó a abrir la boca de una de sus caras, para lanzar a Naomi dentro.

La forastera miró esto y rápidamente preparó su revólver. Comenzó a correr a gran velocidad hacia la boca qué poco a poco se cerraba, disparando al ojos nuevamente, ocasionando que este fuera abierto nuevamente, permitiéndole entrar a su interior. Sin embargo, la pirámide cerró rápidamente su boca, atrapando a ambas chicas dentro.


El único sonido que estaba ahora presente era el de sus dañados órganos intentando no ahogarse en su propia sangre, pero posiblemente podría sobrevivir con ese nuevo poder que los Xol le habían conferido. 

Pero antes de que pudiera intentar buscar una forma de salir de ahí, una mano metálica salió de su punta invertida, ocasionando que la sangre iluminada de su interior saliera a borbotones. La pirámide simplemente cayó al suelo junto a sus órganos, los cuales poco a poco comenzaron a estallar.

Del cadáver de la pirámide, emergieron Naomi y la forastera, las cuales estaban completamente cubiertas de una mezcla de sangre y luz. Naomi intentó aguantar el vómito ante el desagrado del olor pero la forastera simplemente reía antes de limpiarse sus ojos con su bufanda.


Ambas miraron como en cada extremo del vacío un espejo con el respectivo reflejo de sus mundo se hacía presente. Naomi miró a la forastera de frente, mientras solo sonreía, mostrando lo filoso de sus dientes. Ambas chocaron los puños antes de entrar a los espejos, no sin antes mirar detrás de cada una a la otra.

miércoles, 19 de febrero de 2025

Árbol de Granadas


En la cima de una montaña en un lugar lejano yacía un pequeño árbol de granadas. Sus ramas se encontraban secas, sus hojas a punto de caer en su totalidad y su tronco parecía estar a punto de ceder ante el dolor de mantenerse a sí mismo en pie.

El pequeño árbol únicamente podía observar cómo los demás árboles de la montaña eran protegidos por unos curiosos seres alargados. Estos parecían regar y abonar a los diversos árboles por días, incluso logrando que muchos de estos llegaran a tener una altura similar a la de aquellas figuras.

El pequeño árbol soñaba día y noche porque uno de ellos se fijará en él. Asi, tal vez podría alcanzar a ser de su mismo tamaño, ¡o incluso podría llegar hasta el mismísimo sol!

Decidido, aquel árbol comenzó a llamar la atención de los muchos seres que día a día visitaban la montaña. Intentaba, arreglar sus ramas para hacerlas parecer menos secas, o incluso intentaba ajustar su propio tronco devuelta a su ángulo normal.

Los seres alargados parecían ignorarlo la mayor parte del tiempo, pero uno poco a poco se interesaba en el pequeño árbol moribundo. Dia tras día, el árbol observaba como este ser alargado parecía notar mas y mas sus esfuerzos por resaltar. Jamás podría olvidar el rostro de este ser, una sonrisa calidad como el propio sol que le daba vida y uno ojos que resaltaban una preocupación que ningún otro ser había prestado en él.

 

Un día, tras que el pequeño árbol intentaba volver a ponerse firme con su tronco, aquella figura se hizo presente. Su mano cálida atravesaba todas sus hojas con delicadeza, casi con preocupación de que un movimiento erróneo y una de sus ramas cayera rota en el suelo.

-Estarás mejor conmigo.- Dijo aquel ser antes de comenzar a regar al pequeño árbol,

El agua fría chocaba con todo su cuerpo, las gotas caían entre las hojas y las ramas, filtrándose entre la corteza de esta. El agua era algo que ansiaba con ganas, ya que era algo que no recibía con frecuencia, únicamente en días de lluvia. Pero para el árbol era más que simple agua, era la acción de que alguien como aquel ser se preocupara por su cuidado lo que lo hacía verdaderamente feliz.

Dia tras día, aquel ser visitaba al pequeño árbol con algo nuevo para cuidarlo. Algunas veces era el mejor abono que había sentido, otras veces era el agua más fría que sus ramas pudieran desear. Incluso había días donde simplemente se sentaba a la sombra de este a leerle o contarle sobre su día.

El pequeño árbol poco a poco comenzaba a transformarse en un firme y saludable árbol, cada vez más firme de su tronco. Pero lo mas emocionante para aquel árbol era que finalmente comenzaba a dar frutos. Las granadas más deliciosas y jugosas que cualquiera pudiera desear. Diseñadas específicamente para aquel ser, como una muestra de su afecto.

El ser parecía disfrutar aquella fruta tan exótica. Era deliciosa para su paladar, por lo que cada día, aceptaba con agrado las cinco granadas que con gusto el árbol estaba dispuesto a darle con todo el amor de su corazón.

Pero, fue justo ahí donde el árbol se dio cuenta de una terrible verdad. Conforme pasaban los días, aquel ser parecía querer más y más frutas. Al principio el árbol estaba encantado de darle lo que pidiera, al final del día el ser lo había cuidado, para el árbol era un intercambio justo.

El árbol notaba como de un momento a otro, el ser parecía únicamente visitarlo para obtener sus frutos. Ya no lo regaba, ya no parecía colocarle más abono, simplemente iba por su dotación de granadas.

El árbol estaba preocupado por su actitud, por lo que durante una de sus muchas visitas intento preguntarle que sucedía y porque la necesidad de tener en tantas cantidades la fruta que con todo el amor le producía. El ser se negaba a responder, pero el árbol insistió e insistió, hasta que en un ataque de nervios. Aquella figura cálida y amoroso mostro su verdadero ser.

Con una de las cuchillas que usaba para cortar la maleza que rodeaba al árbol, comenzó a herir el tronco del árbol. El árbol intento hacerlo entrar en razón para que se detuviera, ya que le estaba causando un gran dolor, pero simplemente no lo hizo. Antes de que esta volviera a partir con la dotación de grandas que le había entregado. El árbol observo la cicatriz que le había dejado.

Una simple letra fue suficiente para dejarle en claro al árbol que sucedía. “I”

Ahí todo quedo claro. Ese ser no amaba realmente al árbol, sino únicamente amaba lo que el árbol hacía por él. La fruta más exótica y deliciosa. La granada. Pero, curiosamente al mismo tiempo, el árbol comprendió que en verdad tampoco amaba a aquel ser. Sino que amaba como este le había estado cuidando, procurando y haciéndolo crecer.

El árbol estuvo meditando por días y noches que debía hacer. ¿Debía seguir dándole la granada a pesar de no sentir realmente nada por el?, ¿o debía marchase a pesar de todo lo que el ser había hecho por él?

Simplemente, un día aquel ser volvió a aquella montaña esperando recibir su dotación de granadas, pero únicamente se encontró con una pequeña bolsa llena de semillas de granada, donde se suponía que debía residir el árbol.

Era su forma de despedirse, de agradecerle incluso lo que hizo por él, aunque sus intenciones no fueran las mejores, para aquel pequeño árbol moribundo, fue un punto que le hizo ver lo más hermoso y lo más horrible de algo como el amor.

Pero, no por eso estaba agradecido de haber recibido esas gotas de agua fría aquella tarde calurosa cuando se conocieron.

lunes, 10 de febrero de 2025

Un Enfrentamiento entre Astros


Todo lo que podía observar Citlali eran muchas estrellas brillando con intensidad hacia ella. Quiso mover su brazo en un intento de atrapar una, pero parecía que su cuerpo se encontraba atrapado por una fuerza inhumana. Miró a su alrededor para notar como miles de Estrellas brillaban y se desvanecen para inmediatamente volver a encenderse, estaba muy confundida. Su mirada le pesaba más y más hasta que escucho muchas voces gritando un nombre raro. Polvo de Estrellas…¿Polvo de Estrellas?

Polvo de Estrellas reaccionó golpeando su estómago, permitiendo que su pierna fuera liberada del conteo, alejándose rápidamente de su contrincante. El público gritó de emoción ante la liberación de la joven promesa de una llave tan complicada como la que su contrincante había estado forzando en ella.

-¡Parecía que la victoria era para Vacío Negro, pero en un giro sorpresivo de eventos Polvo de Estrellas logro liberarse!

La chica respiró profundamente antes de mirar a su alrededor, recordando donde estaba y que pasaba. Pasó sus manos por su rostro rápidamente, sintiendo la lycra de su máscara pegada por el sudor de su rostro. Intentó limpiarse la nariz, pero un dolor intenso le impidió volver a tocarla, alejó poco a poco su mano para notarla llena de sangre de su nariz, su mano comenzó a temblar mientras intentaba centrar su vista en su oponente.

-Se supone que deberías estar inconsciente.

Polvo de Estrellas miro a su oponente correr hacia ella a gran velocidad, dándole unos pocos segundos para su siguiente movimiento. Con pocos instantes de reacción, se hizo a un lado y la tomó de su brazo izquierdo para lanzarla a una de las esquinas del cuadrilátero gracias a la inercia de la velocidad, dándole un espacio para respirar a Polvo de Estrellas.

Polvo de Estrellas observo a Vacío Negro levantarse del cuadrilátero, mirando detenidamente a la chica. La oscuridad de su máscara era abrumadora, la falta de facciones humanas junto a sus movimientos casi expertos la hacían ponerse más precavida, no volverá a tocar la lona del cuadrilátero. A menos que sea con ella debajo.

Polvo de Estrellas suspiró mientras cerraba sus ojos, antes de levantar sus defensas con sus brazos. Su mirada era determinante, su pose era impenetrable. ¡Era el momento de demostrarle a la oscuridad que, en la noche más oscura, siempre existirá una estrella dando luz a su alrededor!

El público explotó en gritos de emoción. Estaba completamente loco por el regreso de la peleadora favorita de la gente. Los aplausos y el oír su nombre siendo coreado le daban la confianza necesaria para que se luciera, no debía defraudarlos Polvo de Estrellas. Simplemente sonrió levemente con confianza a su rival.

Vacío Negro respiro profundamente antes de ponerse en defensiva nuevamente. Ambas se miraron fijamente, esperando cada una el momento exacto para atacar. Polvo de Estrellas tomó el liderazgo por lo que corrió hacia ella para colocarle un golpe certero en su rostro, quebrando su equilibrio por un momento, dándole la oportunidad de lanzarle una patada voladora con sus dos piernas, chocando con las cuerdas, evitando a su vez que cayera del cuadrilátero.

La gente gritaba ante el espectáculo estelar de la noche. Polvo de Estrellas corrió hacia las cuerdas contrarias de donde Vacío Negro se encontraba para alentar al público. La emoción del espectáculo lleno a la arena, los gritos, las matracas y las trompetas juntaban un sonido tan fuerte pero tan apasionado que los propios huesos de la peleadora retumbaban con fuerza.

Vacío Negro se soltó las cuerdas rápidamente para caminar al centro del cuadrilátero, seguida por Polvo de Estrellas quien bajo de las cuerdas con un salto y se colocó enfrente de su rival con una sonrisa confiada. Vacío Negro le coloco un fuerte pierrotazo en su pecho, haciendo que el público guardara silencio ante el inicio de una tradición en los enfrentamientos. Polvo de Estrellas se desequilibró un poco antes de regresar con más fuerza el pierrotazo en Vacío Negro.

El público prestaba con concentración a los fuertes azotes que las peleadoras se propiciaban uno tras otro. Vacío Negro golpeaba con inercia a Polvo de Estrellas para que el fuerte sonido se oyera en toda la arena, mientras Polvo de Estrellas contraatacaba con velocidad en un intento de cansarla lo antes posible, sin embargo, una debía ceder. Vacío Negro con un pierrotazo logro debilitar a Polvo de Estrellas quien cayó en su rodilla mientras sostenía su pecho con dolor.

Vacío Negro aprovecho esta oportunidad para levantarla con fuerza de su cabello. Uso su cuerpo como una resortera, lanzándola hacia las cuerdas donde reboto de nuevo a ella, Vacío Negro preparada para su próximo movimiento, levanto su brazo izquierdo para hacerla caer al suelo en el momento que su cuerpo se estrelló con ella.

Polvo de Estrellas volvió a mirar a las estrellas brillando con intensidad. Su respiración era rápida e inestable, su mirada volvía a ser difícil de mantener, incluso su cuerpo tardaba en reaccionar.

-Se acabó.

Vacío Negro simplemente piso a Polvo de Estrellas mientras el público junto al referí comenzaba a contar.

-¡…1!

Polvo de Estrellas intentó moverse, pero nada reaccionaba. No podía acabar así. ¡No podía! ¡Tanto entrenamiento, tanto sacrificio!

-¡…2!

Polvo de Estrellas solo cerró sus ojos ya dándose por vencida, cuando una voz grave pero tierna le llamó.

-¡Citlali!

En ese momento, la figura de un señor en bastón mirándola fijamente se hizo presente.

-Papa…

Citlali aprovecho el descuido de su rival para tomar su pierna en un movimiento rápido, giro su cuerpo rápidamente, atrapándola en “la casita” con una velocidad que tomó desprevenida a Vacío Negro. El referí se sorprendió, pero con velocidad volvió a empezar el conteo junto al público.

-¡…1!

Vacío Negro intento con todas sus fuerzas para liberarse, pero la rodilla en su pecho le impedía moverse.

-¡…2!

Citlali miró a su alrededor, notando a su padre gritando su nombre emocionado. Su sonrisa cubierta por su bigote era lo que más recordaba de él.

-¡…3!

lunes, 6 de enero de 2025

Pánico por el objetivo

 

Cuando el espacio era un vacío de oscuridad. Los seres celestiales crearon a unos sirvientes, llamados “formadores”, los cuales se encargarían de llenar este canvas vacío de luces con el fin de iluminar a los seres que poco a poco comenzaban a aparecer en las piedras gigantes que viajaban entre el universo.

Los seres celestiales les presentaron a cada uno de estos sirvientes un arco brillante de oro. Este arco tenía la capacidad de crear flechas tan brillantes que al chocar contra el firmamento, está implosionaría en su propio brillo y darían paso a la creación de una estrella. Su brillo radiante sería lo suficientemente poderoso para que incluso pasado su tiempo de vida, esas estrellas podrían seguir brillando a lo largo del vasto universo.

 

Esta sería una labor de millones de años, por lo que tomaría generaciones y generaciones de trabajo arduo y esfuerzo para lograr cubrir el firmamento. Con el paso del tiempo, este trabajo demostró ser más difícil de lo esperado. Algunas estrellas no tenían la suficiente fuerza como para soportar vivir lo suficiente, mientras que otras no se volvían estrellas completas, sino meros destellos momentáneos, esto como consecuencia de no haber perforado en una zona correcta del firmamento. Pero, entre estos casos, hubo varios que pudieron trascender entre los formadores. Los más capaces y determinados lograban crear no simplemente una estrella, sino un sol. Una masa tan gigante de luz que podía iluminar una infinidad de planetas por un periodo tan inimaginable de tiempo, que era algo impensable incluso para los seres celestiales. Por lo que, viendo la capacidad de los formadores más habilidosos, a estos soles se les nombró en su honor y sus leyendas transcurrieron incluso el tiempo y el espacio.

 

Uno de estos formadores observaba el firmamento brillar lentamente, su labor era tan agotadora como hermosa. Su precisión debía ser casi perfecta si quería que las estrellas brillaran con la intensidad que requieren los seres celestiales. Y el observar como lentamente su sector se llenaba de un mar de estrellas lo hacía sentirse orgulloso de su trabajo.

 

El formador tomó su arco firmemente y apuntó hacia el oscuro espacio. La flecha comenzó a formarse en el cuerpo de su arma, poco a poco la punta comenzó a volverse más afilada, mientras el astil se hacía cada vez más grueso, ocasionando que su arma pesara cada vez más y su precisión se viera comprometida. El tiempo pareció detenerse por un par de segundos, el formador podía observar un punto brillar a un gran distancia, simplemente ajustar su vista un poco, se dejó llevar por la corriente estelar de su alrededor y soltó la cuerda. La flecha volaba a gran velocidad, dejando tras de sí un rastro luminoso que parecía difuminarse poco a poco ante la distancia. El formador bajó su arco y observó como una bola de fuego se comenzaba a hacer grande, culminando en una pequeña explosión que sacudió levemente donde se encontraba. Había logrado que otra estrella naciera.

 

El formador continuó su trabajo a lo largo del cosmos. Disparaba con confianza y velocidad, dejando un rastro de nuevas estrellas que incluso a los más experimentados dejaba sorprendido, pero a todos dejaba la misma interrogante. ¿Cuándo lograría hacer su primer sol? ¿Siquiera había intentado antes hacer uno?

 

Lo que no sabían ellos era que constantemente intentaba esta proeza, cada día intentaba lograr lo que todos esperaban del, lo que Él esperaba de sí mismo, pero siempre había algo que lo detenía a medio camino, a medio disparo. Siempre había alguien detrás de él que parecía quitarle la confianza que acumulaba cuando preparaba su disparo certero. Su rostro estaba oculto, su rostro se fundía con la oscuridad del espacio que trataba de llenar. Su voz era ronca y parecía infundir una desconfianza cuando aparecía, logrando que incluso en tiros simples donde estrellas normales debían aparecer, se terminaran formando estrellas más pequeñas o incluso que no terminan de nacer.

 

Sus deseos por crear una estrella parecían ser cada vez más lejanos, siempre y cuando la presencia oscura continuará lanzando su influencia en él.

No fue hasta que un par de formadores más experimentados y con ya varios soles detrás de ellos que decidieron hablar con él, revelando una verdad que él parecía ignorar. Todos los formadores tenían detrás de sí una presencia como esa. El vacío del espacio había tomado una forma con el fin de que los formadores dejarán de expandir la luz que tanto detestaban. Pero cada formador debía enfrentarlos si buscaban expandir su potencial, y si este querían lograr crear un sol debía plantarle cara.

 

Decidido, con arco en mano se lanzó a una región donde las estrellas eran pocas. Lo suficiente para que esta presencia se hiciera presente de manera más física. A los ojos del formador no parecía ser más que una simple estela de humo oscuro flotando a su alrededor. Intentó dispararle con sus flechas, pero parecían ser demasiado débiles como para infligirle un daño considerable.

La ronca voz de este ser comenzó a invadir la mente del formador, no parecían tener un sentido, pero lograban desconcentrarlo de la batalla que ejercía. Ocasionando que las flechas que hace momento atrás había logrado rozar a la estela de humo, ahora simplemente fallaban. 

Su mente parecía llenarse de pensamientos para nada beneficiosos o que no tenían relación con lo que estaba sucediendo. A este punto parecía que perdería su habilidad con el arco a costa de este monstruo.

 

La estela se movía cada vez más rápido, estaba rodeándolo con su humo para que el poco paisaje de estrellas comenzará a desaparecer, encerrándolo en la oscuridad de su ser. Poco a poco sentía que se debilitaba más y más, fue aquí, donde decidió tomar una última decisión. 

Levantó su arco y comenzó a cargarlo con el máximo poder posible, cerró sus ojos e intentó dejar de lado todas aquellas voces que llenaban su mente. Se concentró lo mejor que pudo y en el momento en que su arco comenzó a pensar con el poder de la luz, abrió los ojos y todo comenzó a ralentizarse.

A través de la oscuridad, logró divisar un punto brillante tan diminuto que era casi imperceptible, pero que era su única esperanza. Sin dudarlo dos veces, soltó la cuerda de disparo y la flecha pareció viajar a través del ser sin que se percatara. Antes de que el frío de la oscuridad lo atrapara, una calidez que jamás había sentido lo hiciera recobrar las fuerzas poco a poco.

 

Abrió sus ojos lentamente, observando al ser oscuro desintegrarse frente a él, mientras una fuente de luz intensa se encontraba detrás de él. Un gigantesco sol se hacía presente, el sol que él había logrado crear.